Muchos decoradores afirman que el salón es el corazón de la casa. Además de que en él desarrollamos muchas actividades diarias, es la parte del hogar que abrimos a los invitados, convirtiéndose en un lugar de reunión y de eventos sociales.

 

1 Asegurar la funcionalidad y la comodidad.

Como norma general, podemos decir que la decoración del salón dependerá del uso que vayamos a hacer del mismo y de que sea un espacio habitable y cómodo.

En este apartado entran en juego conceptos como el tamaño y la distribución. Debemos conseguir un equilibrio entre el espacio del que disponemos y la distribución de los muebles. Por ejemplo, si el salón es de forma rectangular, la combinación de muebles de distintos tamaños puede crear diferentes ambientes y si un salón es pequeño, hay que optar por el aprovechamiento de los espacios verticales.

 

2 Inundar de luz el salón.

La luminosidad en dicha estancia es un principio fundamental y es importante tenerla en cuenta a la hora de decorar.

Los dos focos de luces que tendremos serán las ventanas y las lámparas, pero es recomendable sacarle siempre el máximo partido a la luz natural.

En cuanto a las ventanas, nuestro consejo es elegir cortinas ligeras y de colores claros con el fin de que dejen entrar la mayor cantidad de luz posible.

Si resulta que el salón es demasiado oscuro o no entra luz suficiente, se puede aprovechar esta característica para crear un ambiente más acogedor.

3 El sofá es el protagonista.

El sofá es la pieza clave del salón. En él se realizan la mayor parte de las actividades: leer, ver la televisión, comer… Se puede decir que la habitación gira en torno a él y también es un protagonista en cuanto a la decoración.

No deben faltarle cojines, ya que decoran, aportan color y, por supuesto, sensación de comodidad. Una gran idea es combinar diferentes formas y textiles.

4 Sacar el máximo partido al color.

A través de los colores se pueden crear diferentes sensaciones. Una de ellas es la luminosidad. Hablábamos en un punto anterior sobre la luz en la estancia. Pues bien, otra manera de resaltar la luz en el salón es a través de colores claros.

Por ejemplo, pintando el techo y las paredes de blanco (o colores suaves), se conseguirá una sensación lumínica mayor y más sensación de espacio.

Pero esto no significa que no podamos hacer uso de colores fuertes y llamativos, se puede, pero es mejor utilizarlos en diferentes elementos (cojines, elementos decorativos…). Vemos en la siguiente imagen cómo se ha recurrido al color amarillo para aportar color, pero de manera que no afecte a estas sensaciones visuales.

Según la psicología del color, cada uno de ellos transmite un estado, por eso es importante elegirlos bien y que puedan aportar armonía. Por ejemplo, el azul transmite frialdad, el amarillo intensidad, los colores pasteles calma y el verde, relaja.

5 Disponer elementos de dos en dos.

La repetición en la decoración funciona. Colocar elementos por pares como sillas y cojines es un truco que no debemos pasar por alto.

6 Que las mesas y lámparas refuercen el conjunto decorativo.

Estos son otros “habitantes del salón” a los que prestar atención. Se puede decorar la mesa con velas, libros, miniplantas o bandejas decorativas.

Por otra parte, las lámparas tienen que estar acordes con el conjunto. Existen gran variedad de diseños, desde más clásicos a más modernos, que aportarán su toque en la decoración.

7 Apostar por las plantas.

Lo vegetal siempre trae consigo la inspiración de un ambiente natural. Estas pueden ser artificiales o verdaderas e incluso se puede hacer referencia a las mismas en objetos o tapices.

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